Valentina Tereshkova, la gaviota espacial

Valentina Tereshkova nació el 6 de marzo de 1937 en Maslennikovo, un pueblecito a unos 200km de Moscú, hija de un matrimonio humilde que vivía en una granja.

Dos años después, su padre, líder y sargento de tanques Vladimir Tereshkov, falleció en la Guerra de Invierno que se desarrolló en Finlandia durante la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndolo en héroe de guerra.

Tereshkova comenzó la escuela en 1945, pero tuvo que dejarla en 1953 para ayudar a su madre, que trabajaba en una planta textil. Unos años después, se interesó por el paracaidismo y realizó su primer salto a los 22 años. Esta experiencia fue la que le llevó a su selección como cosmonauta.

Tras el primer vuelo tripulado espacial en 1961, a cargo de Yuri Gagarin, el ingeniero principal en el área de cohetes, Serguéi Koroliov, pensó “por qué no llevar a una mujer al espacio, a ver si su resistencia tanto física como psicológica es similar a la de un hombre”. Así comenzó la búsqueda de quien sería la primera mujer en viajar al espacio. Las candidatas, provenientes principalmente de los clubes de paracaidismo y aviación, debían disponer de unos requisitos previos: tener entre 18 y 30 años, medir menos de 1.70 m de estatura, pesar menos de 70 kg, ser solteras y ser “ideológicamente puras”.

Valentina Tereshkova en el Vostok 6.

Valentina fue seleccionada entre más de cuatrocientas aspirantes para pilotar originalmente el Vostok 5 en 1963. Fue la candidata perfecta debido a la condición de héroe de su padre y su origen humilde, lo que también le convirtió en la primera civil en viajar al espacio.

Debido a los instantes de paranoia de aquellos tiempos, y que no estába muy bien visto que las mujeres hiciesen cosas, el programa espacial, y especialmente la misión de Tereshkova, fue llevado completamente en secreto. La madre de la cosmonauta no conoció la situación de su hija hasta pocos días antes del lanzamiento. Tereshkova le contó que asistía día a día a un campo de adiestramiento para militares élites.

Durante su entrenamiento para hacer historia, Valentina realizó vuelos de ingravidez, pruebas de aislamiento, pruebas en centrifugador, clases de teoría de cohetes e ingeniería de naves espaciales, 120 saltos en paracaídas y formación de pilotos en aviones de combate. Su grupo pasó varios meses en un entrenamiento intensivo, del cual se examinó en noviembre de 1962, las aprobadas fueron nombradas subtenientes de la Fuerza Aérea Soviética.

El plan de que Tereshkova pilotara el Vostok 5 incluía a otra mujer cosmonauta, Ponomaryova a bordo del Vostok 6, pero los rusos alteraron el plan de vuelo, decidiendo que por si acaso mejor meter a un hombre en el Vostok 5, y a Valentina en el Vostok 6.

Valeri Bykovski fue el encargado de pilotar la primera aeronave, emprendiendo el vuelo el 14 de junio de 1963. Valentina Tereshkova grabó su nombre en la historia el 16 de junio.

Fue también la persona más joven en viajar al espacio hasta dicha fecha, a sus 26 años, siendo exactamente diez años más joven que el astronauta más joven del Mercury 7, Gordon Cooper.

Para más inri, Valentina tenía vértigo. Esto hizo que los tres días que pasó realizando las 48 órbitas a la Tierra se las pasara con mareos y vómitos.

Bueno, aún tuvo más sorpresas en su viaje, Tereshkova no pudo orientar la nave correctamente debido a un fallo en el sistema. Oficialmente, Koroliov no le permitió tomar el control manual de la nave, tal y como estaba planeado y modificó el sistema, que habían programado inicialmente para que la nave se alejara de la Tierra en lugar de acercarse. En realidad fue ella misma quien pudo corregir ese problema.

Como su nombre en clave para la misión fue Chaika (gaviota), llegó a ser famosa mundialmente por ese nombre.

Tras un aterrizaje complicado, pero exitoso, determinados militares de la fuerza aérea rusa le acusaron de haber estado borracha a lo largo de su viaje al espacio y de insubordinación al jefe al mando. Todos los que le acusraon de estos cargos fueron despedidos.

Pese a que con ella, estaban preparadas otras tres mujeres para realizar viajes espaciales, ninguna de ellas lo logró y tuvieron que pasar 19  años más para que otra mujer viajara al espacio. Estados Unidos no mandó una mujer al espacio hasta 1983, fue Sally Ride.

Valentina Tereshkova. Fuente: RIAN

La historia de Valentina no acaba aquí. Tereshkova consiguió un sobresaliente en su carrera de ingeniería en 1969, y su doctorado con la tesis “Braking engines for orbital aircraft” en 1977. Se casó con otro cosmonauta, pese a que hay muchos rumores de que estaba enamorada de Yuri Gagarin, y tuvieron una hija que hoy ejerce de cirujana.  Esta hija causó un enorme interés al ser el primer bebé que nacía de padres que habían viajado al espacio. Por supuesto, el bebé era totalmente normal.

Dada su situación política posterior, desempeñó varios cargos políticos dentro del Soviet Supremo y el Comité Central del Partido Comunista, Chaika aprovechó para asistir a los ciudadanos necesitados y a múltiples orfanatos. De igual manera, fue una activista por los derechos de las mujeres, no quería que pasaran lo mismo que ella, y buscó la igualdad de oportunidades con los hombres.

Tereshkova ha recibido multitud de medallas y condecoraciones durante su vida: 2 Órdenes de Lenin, declaración de Heroína Nacional, Medalla de Oro de la Paz de la ONU, premiu Simba International Women’s Movement, o la Medalla de Oro Joliot-Curie. Además de numerosas distinciones científicas concedidas por Universidades y Sociedades de diferentes países y la distinción de “Mujer del siglo veinte” por la ciudad de Londres.

A día de hoy, a sus 83 años, nuestra heroína aún piensa en volver al espacio y viajar a Marte, con un billete sólo de ida.

Cosmonauts Exhibition Launch. Fuente: London Science Museum
PIX.Tim Anderson

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Mujeres Celestes II: Fátima de Madrid

Fátima de Madrid es, quizás, una de las astrónomas con un trabajo menos conocido, y sobre la que hay serias dudas de su existencia. Fue una astrónoma musulmana andalusí entre los siglos X y XI, nacida en Madrid, pasando la mayor parte de su vida en Córdoba junto a su padre, el también astrónomo, Maslama al-Mayriti, cuyo nombre significa “hombre de Madrid”.

Fuente: astrojem

Escribió varios trabajos, conocidos como “Las correcciones de Fátima”. Trabajó junto a su padre en sus investigaciones astronómicas y matemáticas. Juntos,editaron y corrigieron “Las Tablas Astronómicas de al-Khwarizmi”, ajustándolas al meridiano que pasaba por Córdoba para situar a la ciudad capital del Califato (territorio bajo la jurisdicción de un califa) como el “centro del mundo” al convertirla en el punto de referencia de todos sus cálculos). También trabajaron sobre calendarios, cálculos de las posiciones reales del sol, la luna y los planetas, tablas de senos y tangentes, astronomía esférica, tablas astrológicas, cálculos de paralajes (desviaciones angulares de la posición aparente de un objeto, dependiendo del punto de vista elegido) y sobre la visibilidad de los eclipses y la luna.

Fátima de Madrid
Fuente: Calendario “Astrónomas que hicieron historia”

A su padre se le llegó a conocer como el Euclides de España. Resumió las tablas de Al-Juwarizmi y tradujo el Planisferio de Ptolomeo. La obra conjunta, de Fátima y Al-Mayriti, titulada “Tratado del astrolabio”, se conserva en la biblioteca del Monasterio del Escorial.

Fuente: astrojem

Dudas sobre su existencia

Las informaciones sobre su vida aparecen en la edición de 1924 de la Enciclopedia universal ilustrada europeo-americana de Espasa-Calpe, que hasta el momento es la fuente más antigua sobre este personaje, ya que no se conocen las referencias en las que se basa la propia enciclopedia.

A pesar de todo, esta supuesta astrónoma madrileña se incluyó en el calendario de “Astrónomas que hicieron historia”, editado con motivo del Año Internacional de la Astronomía (2009),

En este caso, hemos decidido incluirla en nuestra lista de “Mujeres Celestes” porque, aunque Fátima pudo no haber existido, seguro que hubo otra mujer de la que no nos ha llegado nada, quedándose su nombre, trabajo y contribución a la ciencia perdidos en la Historia. Por todas ellas, aquí está Fátima de Madrid.

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Mujeres Celestes I: Hypatia

En esta nueva serie de post de Mujeres Celestes, no hablaremos sobre la mitad de Los Pitufos, hablaremos sobre todas esas mujeres astrónomas, científicas, estrellas eclipsadas, a las que le debemos gran parte del conocimiento que tenemos actualmente. En este primer post, hablaremos de la vida de Hypatia (Hipatia) de Alejandría, la mujer que se conoce como la primera ástronoma.

Hipatia vivió en una era iluminada de la historia de Egipto, cuando la razón y la filosofía eran muy respetadas. Su padre, Theon, era matemático, astrónomo y filósofo. Fue director del Museo de Alejandría y ampliamente respetado. Hipatia nació aproximadamente entre 350 y 370 dC. Fue enviada a Atenas para estudiar, donde le educaron en las filosofías de Platón y Plotino. Regresó a Egipto y se convirtió en directora de la escuela platonista de Alejandría.

Egipto tenía una tradición de igualdad de los sexos desde la antigüedad e Hipatia se convirtió en una erudita importante de su época. En torno al año 400 la filósofa se había convertido en líder de los neoplatónicos alejandrinos, y​ se dedicó a la enseñanza, centrándose en las obras de Platón y Aristóteles. La casa de Hipatia se convirtió en un centro de instrucción donde acudían estudiantes de todas partes del mundo romano, atraídos por su fama. Entre sus alumnos había cristianos, como por ejemplo su alumno predilecto, Sinesio de Cirene (con posterioridad obispo de Ptolemaida entre 409 y 413), perteneciente a una familia rica y poderosa, que mantuvo una gran amistad con su maestra. Este personaje dejó escrita mucha información sobre Hipatia. Se refería a ella como “la auténtica maestra de los misterios de la filosofía”. Fue una mujer libre, nunca se casó y dedicó su vida al trabajo científico.

Su labor investigadora se vió reflejada en numerosos manuscritos, como los “Comentarios a la Aritmética de Diofanto”. Diofanto fue un matemático griego que vivió a lo largo del siglo III y fue considerado el padre del álgebra y la aritmética, cuyos trabajos se centraron en ecuaciones algebraicas y teoría de números. De su nombre vienen las ecuaciones diofánticas.

Otra de sus aportaciones fue la edición de  “Los Elementos de Euclides”, con los comentarios de su padre Teón, un experto en la obra euclidiana. Los Elementos de Euclides ha sido el libro con más ediciones después de la Biblia, y recoge un tratado completo de geometría.

También reescribió un tratado sobre las “Cónicas” de Apolonio. Sus reinterpretaciones simplificaba los conceptos de Apolonio, con un lenguaje más asequible y convirtiéndolo en un manual fácilmente seguible por el lector interesado.

Desafortunadamente, muchas de las aportaciones de Hipatia se perdieron. Gracias a su correspondencia con su estudiante Sinesio , sabemos muchas de sus otras aportaciones. Sinesio deja constancia de la singularidad de Hipatia como intelectual. Reclama su autoría en la construcción de un astrolabio, un hidrómetro y un hidroscopio. El astrolabio es un instrumento construido para  determinar el posicionamiento de los astros en la bóveda celeste y servía de guía para marineros, ingenieros o arquitectos para determinar distancias por triangulación. Un dato curioso es el uso de este instrumento por los marineros musulmanes, con el cual se guiaban para determinar la posición de la Meca y así poder orar.

En aquel periodo de la historia egipcia, hubo una gran cantidad de conflictos políticos y religiosos. Hipatia fue una influyente consejera del gobernador de Alejandría que se vio envuelta en una enconada disputa con el obispo de Alejandría. En la primavera de 415, ella viajaba pacíficamente en su carruaje cuando una multitud de seguidores del obispo la agarraron y la arrastraron por la ciudad hacia una iglesia. Allí fue golpeada y rajada, después desmembraron su cuerpo, llevaron sus restos a un lugar llamado Cinarón y los quemaron. Fue un final trágico, pero los estudiantes de Hypatia huyeron a Atenas y continuaron su formación. Ahora se la considera una figura importante en filosofía y la primera matemática y astrónoma bien documentada.

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