Mujeres Celestes I: Hypatia

En esta nueva serie de post de Mujeres Celestes, no hablaremos sobre la mitad de Los Pitufos, hablaremos sobre todas esas mujeres astrónomas, científicas, estrellas eclipsadas, a las que le debemos gran parte del conocimiento que tenemos actualmente. En este primer post, hablaremos de la vida de Hypatia (Hipatia) de Alejandría, la mujer que se conoce como la primera ástronoma.

Hipatia vivió en una era iluminada de la historia de Egipto, cuando la razón y la filosofía eran muy respetadas. Su padre, Theon, era matemático, astrónomo y filósofo. Fue director del Museo de Alejandría y ampliamente respetado. Hipatia nació aproximadamente entre 350 y 370 dC. Fue enviada a Atenas para estudiar, donde le educaron en las filosofías de Platón y Plotino. Regresó a Egipto y se convirtió en directora de la escuela platonista de Alejandría.

Egipto tenía una tradición de igualdad de los sexos desde la antigüedad e Hipatia se convirtió en una erudita importante de su época. En torno al año 400 la filósofa se había convertido en líder de los neoplatónicos alejandrinos, y​ se dedicó a la enseñanza, centrándose en las obras de Platón y Aristóteles. La casa de Hipatia se convirtió en un centro de instrucción donde acudían estudiantes de todas partes del mundo romano, atraídos por su fama. Entre sus alumnos había cristianos, como por ejemplo su alumno predilecto, Sinesio de Cirene (con posterioridad obispo de Ptolemaida entre 409 y 413), perteneciente a una familia rica y poderosa, que mantuvo una gran amistad con su maestra. Este personaje dejó escrita mucha información sobre Hipatia. Se refería a ella como “la auténtica maestra de los misterios de la filosofía”. Fue una mujer libre, nunca se casó y dedicó su vida al trabajo científico.

Su labor investigadora se vió reflejada en numerosos manuscritos, como los “Comentarios a la Aritmética de Diofanto”. Diofanto fue un matemático griego que vivió a lo largo del siglo III y fue considerado el padre del álgebra y la aritmética, cuyos trabajos se centraron en ecuaciones algebraicas y teoría de números. De su nombre vienen las ecuaciones diofánticas.

Otra de sus aportaciones fue la edición de  “Los Elementos de Euclides”, con los comentarios de su padre Teón, un experto en la obra euclidiana. Los Elementos de Euclides ha sido el libro con más ediciones después de la Biblia, y recoge un tratado completo de geometría.

También reescribió un tratado sobre las “Cónicas” de Apolonio. Sus reinterpretaciones simplificaba los conceptos de Apolonio, con un lenguaje más asequible y convirtiéndolo en un manual fácilmente seguible por el lector interesado.

Desafortunadamente, muchas de las aportaciones de Hipatia se perdieron. Gracias a su correspondencia con su estudiante Sinesio , sabemos muchas de sus otras aportaciones. Sinesio deja constancia de la singularidad de Hipatia como intelectual. Reclama su autoría en la construcción de un astrolabio, un hidrómetro y un hidroscopio. El astrolabio es un instrumento construido para  determinar el posicionamiento de los astros en la bóveda celeste y servía de guía para marineros, ingenieros o arquitectos para determinar distancias por triangulación. Un dato curioso es el uso de este instrumento por los marineros musulmanes, con el cual se guiaban para determinar la posición de la Meca y así poder orar.

En aquel periodo de la historia egipcia, hubo una gran cantidad de conflictos políticos y religiosos. Hipatia fue una influyente consejera del gobernador de Alejandría que se vio envuelta en una enconada disputa con el obispo de Alejandría. En la primavera de 415, ella viajaba pacíficamente en su carruaje cuando una multitud de seguidores del obispo la agarraron y la arrastraron por la ciudad hacia una iglesia. Allí fue golpeada y rajada, después desmembraron su cuerpo, llevaron sus restos a un lugar llamado Cinarón y los quemaron. Fue un final trágico, pero los estudiantes de Hypatia huyeron a Atenas y continuaron su formación. Ahora se la considera una figura importante en filosofía y la primera matemática y astrónoma bien documentada.

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