La noche es oscura y alberga… estrellas.

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¿Alguna vez te has preguntado por qué el cielo nocturno es negro? Si salimos al campo una noche de Luna nueva, nos encontraremos con muchas estrellas rodeadas de un manto oscuro, negro, viendo así que la mayoría del espacio es oscuridad. ¿Cuál es el motivo de esta oscuridad? Aunque parezca una pregunta trivial, fue formulada durante siglos sin una explicación convincente.

Durante la edad media, en Occidente, reinaba el pensamiento aristotélico. En su cosmología, la imperfecta Tierra estaba situada en el centro del Universo (por aquel entonces el Sistema Solar). Estaba compuesta por cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua, cada uno de los cuales buscados en los planetas concéntricos, pero dedujo que la Tierra tenía que ser inamovible. Se pensaba que el cielo era una serie de esferas de cristal que albergaban los planetas. De la última esfera pendían las estrellas. Por aquel entonces, preguntarse por qué el cielo era negro era un obviedad: el Universo es finito y hay una cantidad finita de estrellas, las estrellas fijas.

En 1543 Copérnico publicó su modelo en el cual el Sol estaba en el centro. En el paso del modelo geocéntrico al heliocéntrico la esferas perdieron su función de arrastrar en su movimiento a los planetas y las estrellas. Y así, en 1576 Digges propuso la idea de un espacio ilimitado repleto de estrellas a diferentes distancias. A finales del siglo XVII, Giordano Bruno, especuló sobre la infinitud del Universo donde las estrellas eran soles parecidos al nuestro, posiblemente con planetas habitados como la Tierra. A principios del siglo XVIII esta idea ya era la predominante.

Con la publicación de Principia de Newton en 1687, donde se unificaron los descubrimientos de la mecánica terrestre de Galileo con las leyes de Kepler,  llegó el fin de la teoría geocéntrica y las esferas. Para Newton y su Gravitación Universal, los movimientos de los astros los causaba la fuerza de la Gravedad. Esta idea no encajaba con la teoría de que el Universo es infinito; como la fuerza de la Gravedad es una fuerza atractiva, si el Universo fuese finito tendería a colapsar sobre su centro de masas. Para evitarlo, el Universo debía ser infinito y la materia estar repartida de forma uniforme, para anular las fuerzas y oponerse así al colapso, careciendo éste de centro de masas.

Esta teoría generaba una paradoja: si hay infinitas estrellas, por qué vemos un cielo oscuro en lugar de ver un cielo luminoso, repleto de estrellas. De esta forma, mirásemos donde mirásemos en el cielo, habría una estrella. Edmond Halley propuso que la luz se debilitaba con la distancia pero esto no daba explicación al fenómeno. Jean-Philippe Loys de Cheseaux propuso que Universo estaba lleno de éter, y este éter absorbía parte de la luz que nos llegaba de las estrellas. Fue Olbers quien popularizó el problema y divulgó la solución de De Cheseaux, y por ello se le conoce como la paradoja de Olbers, aunque éste no aportó ninguna otra solución.

A finales del XVIII tomaba fuerza una visión del Universo formado por una estructura finita, aplanada y en rotación que contendría a todas las estrellas, llamada Galaxia. La rotación de la Galaxia impediría el colapso de las estrellas por la acción de la fuerza centrífuga. Puesto que la Galaxia era finita, contendría un número finito de estrellas, permitiendo que la noche fuera negra.

La solución de la paradoja realmente no la encontró un astrónomo, fue el poeta Edgard Allan Poe. Su solución se basaba en que: la velocidad de la luz esfinita, y  todavía no recibimos la luz de las estrellas más lejanas y jóvenes. Esto implica que el Universo tuvo un principio. Hoy sabemos que Poe estaba en lo cierto.

La solución de la paradoja de Olbers nos dice que el Universo es infinito pero que tuvo un principio. Esto nos lleva a que con el tiempo la noche será menos oscura, y albergará menos horrores.

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